La tendinitis es la inflamación o irritación de un tendón —esas cuerdas fibrosas que conectan el músculo con el hueso— y provoca dolor localizado, sensibilidad al tacto y, en ocasiones, hinchazón. Conocer las causas de la tendinitis, su tratamiento y las formas de prevención permite actuar rápido y evitar que una molestia puntual se convierta en un problema crónico. Según la Mayo Clinic, la mayoría de casos responden bien al reposo, hielo y antiinflamatorios, pero un diagnóstico tardío puede derivar en rotura del tendón o tendinosis (degeneración crónica del tejido).
Cualquier persona puede desarrollarla, aunque es más frecuente a partir de los 40 años, cuando los tendones pierden elasticidad. Deportistas, músicos, trabajadores manuales y quienes pasan horas frente al ordenador comparten un factor común: movimientos repetitivos que sobrecargan estructuras concretas.
Qué es exactamente la tendinitis y por qué se produce
Un tendón sano soporta cargas mecánicas considerables. El problema aparece cuando la demanda supera la capacidad de recuperación del tejido. La tendinitis implica inflamación aguda; si persiste semanas sin tratamiento adecuado, el colágeno del tendón comienza a desorganizarse y hablamos ya de tendinopatía o tendinosis.
Las causas principales incluyen:
- Sobrecarga repetitiva: gestos laborales o deportivos que someten al mismo tendón a tracción continua (escribir en teclado, usar destornillador, lanzar una pelota).
- Esfuerzo súbito: una carga puntual excesiva, como levantar un peso sin preparación.
- Mala postura o ergonomía deficiente: una estación de trabajo mal ajustada puede forzar muñecas, hombros o codos durante horas. Si trabajas desde casa, cuidar el entorno es tan relevante como cuidar la postura; incluso mantener una temperatura adecuada en tu espacio de trabajo reduce la rigidez muscular y articular.
- Envejecimiento: con la edad, los tendones pierden agua y elastina. La Sociedad Española de Reumatología (SER) señala que a partir de los 40 años la incidencia se multiplica.
- Enfermedades sistémicas: diabetes, artritis reumatoide, gota o hipotiroidismo alteran la calidad del tejido conectivo.
- Medicamentos: las fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino) tienen como efecto secundario documentado la tendinitis, especialmente en el tendón de Aquiles. La Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) emitió alertas al respecto.
Tipos más frecuentes y sus síntomas
La tendinitis puede afectar prácticamente cualquier tendón, pero hay zonas del cuerpo que se llevan la peor parte. La siguiente tabla resume las variantes más comunes:
| Tipo | Zona afectada | Síntomas principales | Causa típica |
|---|---|---|---|
| Epicondilitis lateral (codo de tenista) | Parte externa del codo | Dolor al agarrar objetos, debilidad de prensión | Deportes de raqueta, uso del ratón |
| Epicondilitis medial (codo de golfista) | Parte interna del codo | Dolor al flexionar muñeca, rigidez matutina | Golf, lanzamientos, trabajo manual |
| Tendinitis del manguito rotador | Hombro | Dolor al levantar el brazo por encima de la cabeza, dolor nocturno | Movimientos repetitivos por encima del hombro |
| Tendinitis rotuliana (rodilla del saltador) | Rodilla, bajo la rótula | Dolor al saltar, subir escaleras o permanecer sentado mucho tiempo | Deportes con saltos, running |
| Tendinitis aquílea | Parte posterior del tobillo | Dolor al caminar o correr, rigidez al despertar | Running, calzado inadecuado, fluoroquinolonas |
| Tendinitis de De Quervain | Muñeca, lado del pulgar | Dolor al girar muñeca o hacer pinza | Uso del móvil, cuidado de bebés, costura |
El síntoma común a todas es un dolor sordo y persistente que empeora con el movimiento y mejora con el reposo. Si además notas crujidos, pérdida de movilidad o el tendón se siente caliente al tacto, conviene acelerar la consulta médica. En algunos casos, el dolor articular y muscular se extiende más allá del tendón afectado; si experimentas dolor difuso en varias articulaciones, la causa podría ser diferente y merece evaluación independiente.
Tratamiento de la tendinitis: de lo conservador a lo avanzado
El abordaje terapéutico sigue un esquema escalonado. La mayoría de pacientes se recuperan con medidas conservadoras en un plazo de semanas a pocos meses.
Primera línea: protocolo RICE y antiinflamatorios
Reposo relativo (no inmovilización total), hielo local 15-20 minutos varias veces al día, compresión suave y elevación de la zona afectada. Los AINEs (ibuprofeno, naproxeno) reducen la inflamación y el dolor. MedlinePlus recomienda limitar su uso a 7-10 días salvo indicación médica.
En la fase aguda, las ortesis o férulas pueden descargar el tendón: muñequeras para la tendinitis de De Quervain, cinchas para la epicondilitis o taloneras para la aquílea.
Fisioterapia: el pilar del tratamiento
Un fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios excéntricos —contraer el músculo mientras se alarga—, que han demostrado ser la intervención con mayor evidencia para la recuperación del tendón. El protocolo de Alfredson para tendinitis aquílea, por ejemplo, propone series de ejercicios excéntricos durante 12 semanas.
Otras técnicas habituales: terapia manual, punción seca, ultrasonido terapéutico, ondas de choque extracorpóreas (ESWT) y electrolisis percutánea intratisular (EPI). Las ondas de choque y la EPI están ganando respaldo en la literatura científica para tendinitis crónicas que no responden a tratamiento convencional.
Infiltraciones
Las inyecciones de corticoides alivian el dolor a corto plazo, pero su uso repetido puede debilitar el tendón y aumentar el riesgo de rotura. La tendencia actual limita las infiltraciones a una o dos por zona, y solo cuando el dolor impide la rehabilitación. Las infiltraciones con plasma rico en plaquetas (PRP) son una alternativa en investigación: los resultados son prometedores en tendinitis crónicas según revisiones publicadas en el British Journal of Sports Medicine, aunque la evidencia aún no es concluyente.
Cirugía
Se reserva para casos que no mejoran tras 6-12 meses de tratamiento conservador. Las técnicas artroscópicas permiten reparar o limpiar el tejido dañado con una recuperación más rápida que la cirugía abierta. La rehabilitación postquirúrgica sigue siendo imprescindible.
Prevención de la tendinitis: estrategias que funcionan
Prevenir la tendinitis exige actuar sobre los factores de riesgo modificables. Estas son las medidas con mayor respaldo:
- Calentamiento y enfriamiento: antes y después de cualquier actividad física o laboral intensa. Basta con 5-10 minutos de movilidad articular y estiramientos dinámicos.
- Progresión gradual: la regla del 10% (no aumentar volumen o intensidad más de un 10% semanal) reduce significativamente el riesgo de lesiones por sobreuso.
- Ergonomía: ajustar la altura de silla, mesa y pantalla. Usar ratón y teclado ergonómicos. Hacer pausas activas cada 45-60 minutos.
- Fortalecimiento muscular: un músculo fuerte absorbe mejor las cargas y protege al tendón. Los ejercicios de fuerza excéntrica no solo tratan la tendinitis: la previenen.
- Calzado adecuado: para la tendinitis aquílea y rotuliana, un calzado con buena amortiguación y soporte marca la diferencia.
- Hidratación y nutrición: la síntesis de colágeno depende de la vitamina C, el zinc y una hidratación correcta. No hace falta suplementación si la dieta es variada.
- Gestión de la carga laboral: rotar tareas, alternar manos, usar herramientas eléctricas cuando sea posible.
Si pasas muchas horas en casa trabajando o haciendo tareas domésticas, el entorno influye más de lo que parece. Mantener un espacio bien acondicionado —desde la iluminación hasta la disposición del mobiliario— reduce la tensión postural acumulada. Incluso actividades relajantes como cuidar un pequeño jardín o huerto urbano sirven como pausa activa que moviliza articulaciones de forma suave.
Tendinitis crónica: cuando el dolor no se va
Si el dolor persiste más de 3 meses, probablemente ya no estamos ante una tendinitis pura sino ante una tendinopatía crónica. En esta fase, la inflamación ha dado paso a una degeneración del colágeno (tendinosis) y los antiinflamatorios pierden utilidad.
El tratamiento de la tendinopatía crónica se centra en estimular la regeneración del tendón: ejercicios excéntricos progresivos, carga isométrica (que además tiene efecto analgésico inmediato) y terapias como las ondas de choque. La paciencia es obligatoria: la remodelación del colágeno tendinoso lleva entre 3 y 6 meses.
La tendinopatía crónica puede coexistir con otros problemas. Si además del tendón notas dolor lumbar persistente, la causa puede ser una compensación postural que conviene evaluar de forma conjunta. Del mismo modo, dolores irradiados desde la espalda hacia la pierna recuerdan a la ciática, un cuadro diferente que requiere su propio abordaje.
Cuándo acudir al médico: señales de alarma
La mayoría de tendinitis leves mejoran con autocuidado en 2-3 semanas. Pero hay situaciones que exigen valoración profesional urgente:
- Dolor intenso y repentino con sensación de «chasquido» o «latigazo» → posible rotura tendinosa.
- Incapacidad para mover la articulación o soportar peso sobre ella.
- Hinchazón importante con enrojecimiento y calor local → descartar infección o bursitis.
- Fiebre asociada al dolor articular.
- Dolor que no mejora tras 2-3 semanas de reposo y antiinflamatorios.
- Hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza en la zona distal al tendón afectado.
- Antecedente de tratamiento con fluoroquinolonas y aparición de dolor en el tendón de Aquiles.
El médico de atención primaria puede diagnosticar la mayoría de tendinitis con la exploración física. Las pruebas de imagen (ecografía musculoesquelética o resonancia magnética) se reservan para casos dudosos, crónicos o con sospecha de rotura. La derivación a traumatología, reumatología o medicina deportiva depende de la complejidad del cuadro.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse una tendinitis?
Una tendinitis aguda leve puede mejorar en 2-4 semanas con reposo y tratamiento adecuado. Las tendinitis moderadas necesitan entre 6 y 12 semanas, especialmente si se combina reposo con fisioterapia. Los casos crónicos (tendinopatía) pueden requerir 3-6 meses de rehabilitación activa.
¿Puedo seguir haciendo deporte con tendinitis?
Depende de la gravedad. En fases agudas, conviene suspender la actividad que provoca el dolor. Sin embargo, el reposo absoluto prolongado es contraproducente: debilita el tendón y retrasa la recuperación. Lo ideal es adaptar la actividad: reducir intensidad, evitar gestos dolorosos y sustituir temporalmente el deporte por ejercicios de fortalecimiento guiados por un fisioterapeuta.
¿Los suplementos de colágeno sirven para la tendinitis?
Los suplementos de colágeno hidrolizado, combinados con vitamina C, pueden favorecer la síntesis de colágeno tendinoso según estudios preliminares publicados en el American Journal of Clinical Nutrition. No obstante, la evidencia es limitada y no sustituyen al ejercicio terapéutico, que sigue siendo la intervención con mayor respaldo científico.
¿La tendinitis es lo mismo que la tendinosis?
No. La tendinitis implica inflamación aguda del tendón (horas a semanas). La tendinosis es una degeneración crónica del colágeno sin inflamación activa (meses). El tratamiento difiere: los antiinflamatorios ayudan en la tendinitis pero aportan poco en la tendinosis, donde los ejercicios excéntricos y las terapias regenerativas son prioritarios.
¿Las infiltraciones de cortisona curan la tendinitis?
Las infiltraciones de corticoides alivian el dolor a corto plazo (semanas), pero no curan la tendinitis. Su uso repetido puede deteriorar el tendón. Las guías clínicas actuales las recomiendan solo cuando el dolor impide iniciar la rehabilitación, y limitan su aplicación a una o dos inyecciones por zona.
El siguiente paso
Si llevas más de dos semanas con dolor en un tendón que no mejora, pide cita con tu médico de atención primaria y solicita una derivación a fisioterapia. Mientras esperas la cita, aplica hielo local 15 minutos tres veces al día, evita el gesto o actividad que desencadena el dolor y, si es posible, comienza con ejercicios isométricos suaves (contraer el músculo sin movimiento) de la zona afectada: reducen el dolor y preparan el tendón para la rehabilitación.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la consulta médica profesional. Ante cualquier duda sobre tu salud, consulta con un profesional sanitario cualificado. Contenido elaborado por el equipo editorial de Piqture Group (piqture.cat) a partir de fuentes médicas de referencia: Mayo Clinic, MedlinePlus, Sociedad Española de Reumatología y Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).


