Dolor en las articulaciones: causas más comunes por edad

Dolor en las articulaciones: causas más comunes por edad

El dolor en las articulaciones es uno de los motivos de consulta médica más frecuentes en España, afectando a cerca del 30% de la población adulta en algún momento de su vida. Ya sea que experimentes artralgia ocasional tras el ejercicio, un dolor de rodilla persistente al subir escaleras o un dolor de cadera que dificulta tus actividades diarias, comprender las causas según tu grupo de edad es el primer paso para encontrar alivio. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), las enfermedades musculoesqueléticas representan la primera causa de incapacidad temporal en nuestro país, con más de 4 millones de personas diagnosticadas con artrosis. En este artículo repasamos las causas más comunes de dolor articular organizadas por franja etaria, las señales de alarma que no debes ignorar y las opciones de diagnóstico y tratamiento respaldadas por evidencia científica.

Causas del dolor articular según la edad

Las articulaciones no envejecen todas al mismo ritmo ni se deterioran por las mismas razones. Identificar la causa del dolor en las articulaciones depende en gran medida de la edad del paciente, su nivel de actividad y sus antecedentes médicos. A continuación, desglosamos las causas más habituales en cada etapa de la vida.

Niños y adolescentes (5-17 años)

  • Dolores de crecimiento: son la causa más frecuente de dolor articular en la infancia, especialmente entre los 3 y 12 años. Suelen aparecer por la noche y afectan a las piernas. Aunque se denominan «de crecimiento», su origen exacto sigue en estudio.
  • Artritis idiopática juvenil (AIJ): afecta a aproximadamente 1 de cada 1.000 niños en Europa. Provoca inflamación persistente en una o varias articulaciones durante más de 6 semanas.
  • Lesiones deportivas: esguinces, tendinitis y lesiones de ligamentos son frecuentes en adolescentes activos, especialmente en deportes de impacto como fútbol o baloncesto.
  • Fiebre reumática: aunque rara en países desarrollados gracias al tratamiento antibiótico de las infecciones estreptocócicas, sigue siendo una causa a descartar ante dolor articular migratorio con fiebre.

Adultos jóvenes (18-40 años)

  • Lesiones deportivas y sobrecarga: la causa número uno en esta franja. Roturas de menisco, tendinopatías rotulianas y síndrome de dolor patelofemoral son diagnósticos habituales. El dolor de rodilla por sobrecarga afecta especialmente a corredores.
  • Artritis reumatoide: suele debutar entre los 25 y 50 años, con mayor incidencia en mujeres (proporción 3:1). Se manifiesta con rigidez matutina superior a 30 minutos e inflamación simétrica de las articulaciones pequeñas de manos y pies.
  • Espondiloartritis: la espondilitis anquilosante afecta predominantemente a varones jóvenes (20-30 años) y se asocia al marcador genético HLA-B27. Produce dolor lumbar inflamatorio y puede causar dolor de cadera progresivo.
  • Artritis reactiva: aparece semanas después de una infección genitourinaria o gastrointestinal, afectando típicamente a rodillas y tobillos.

Adultos de mediana edad (40-65 años)

  • Artrosis (osteoartritis): es la causa más prevalente de artralgia a partir de los 40 años. Afecta al 80% de los mayores de 65 años en algún grado radiológico, según la OMS. Las articulaciones más afectadas son rodillas, caderas, manos y columna.
  • Gota: producida por depósito de cristales de ácido úrico, afecta clásicamente al dedo gordo del pie (podagra), pero también puede provocar intenso dolor en las articulaciones de rodillas, tobillos y muñecas. Su incidencia ha aumentado un 50% en las últimas dos décadas en España.
  • Bursitis y tendinitis: la inflamación de bursas y tendones es frecuente en hombros (manguito rotador), codos (epicondilitis) y caderas (bursitis trocantérea).
  • Fibromialgia: aunque no es estrictamente una enfermedad articular, produce dolor musculoesquelético generalizado que muchos pacientes describen como dolor articular. Afecta al 2-4% de la población, con predominio en mujeres. Si además experimentas alteraciones del sueño o fatiga persistente, es importante valorar también el componente emocional y psicológico asociado a estas patologías crónicas.

Mayores de 65 años

  • Artrosis avanzada: sigue siendo la causa principal. El dolor de rodilla y el dolor de cadera por desgaste articular son los motivos más frecuentes de consulta traumatológica y derivación a cirugía protésica.
  • Condrocalcinosis (pseudogota): causada por depósito de cristales de pirofosfato cálcico, es más frecuente a partir de los 60 años y afecta especialmente a rodillas y muñecas.
  • Polimialgia reumática: aparece casi exclusivamente en mayores de 50 años (pico entre 70-80 años) y produce dolor intenso en hombros y caderas con rigidez matutina prolongada. Se asocia a arteritis de células gigantes en un 15-20% de los casos.
  • Artritis séptica: aunque puede ocurrir a cualquier edad, los mayores con prótesis articulares o inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de infección articular, una urgencia médica.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico

No todo dolor articular requiere atención urgente, pero existen situaciones en las que la demora puede tener consecuencias graves. Es fundamental saber distinguir cuándo pedir cita con tu médico de cabecera y cuándo acudir directamente a urgencias.

Acude a urgencias si presentas:

  1. Articulación caliente, hinchada y roja con fiebre: puede indicar artritis séptica, que requiere tratamiento antibiótico intravenoso urgente para evitar daño articular irreversible.
  2. Dolor articular intenso tras un traumatismo con deformidad visible o incapacidad para mover la extremidad.
  3. Dolor articular agudo acompañado de erupción cutánea y fiebre alta, especialmente en niños (posible enfermedad de Kawasaki o púrpura de Schönlein-Henoch).
  4. Dolor súbito en cadera o rodilla con incapacidad para cargar peso en personas mayores, que puede indicar una fractura por fragilidad.

Solicita cita con tu médico de cabecera si:

  • El dolor en las articulaciones persiste más de 2 semanas sin mejoría.
  • Notas rigidez matutina que dura más de 30 minutos.
  • El dolor articular se acompaña de fatiga inexplicable, pérdida de peso o febrícula.
  • Observas hinchazón articular recurrente sin causa aparente.
  • El dolor de rodilla o cadera limita progresivamente tu movilidad o tus actividades cotidianas.

Ten en cuenta que si el dolor articular crónico está afectando a tu rendimiento laboral, es posible que necesites información sobre bajas laborales y tus derechos durante el proceso de recuperación. La legislación española contempla la incapacidad temporal por patología musculoesquelética.

Diagnóstico: qué pruebas puede pedir el médico

Ante un cuadro de artralgia persistente, el diagnóstico suele seguir un protocolo escalonado que combina la exploración clínica con pruebas complementarias. Estas son las más habituales:

Prueba Para qué sirve Cuándo se solicita
Analítica de sangre Detectar marcadores inflamatorios (VSG, PCR), factor reumatoide, anticuerpos anti-CCP, ácido úrico, HLA-B27 Sospecha de artritis inflamatoria o gota
Radiografía Evaluar desgaste óseo, pinzamiento articular, calcificaciones Primera prueba de imagen en la mayoría de casos
Ecografía musculoesquelética Detectar derrame articular, sinovitis, roturas tendinosas Dolor articular con inflamación o sospecha de lesión de partes blandas
Resonancia magnética (RM) Visualizar cartílago, meniscos, ligamentos y médula ósea con máximo detalle Lesiones de rodilla complejas, sospecha de necrosis avascular
Artrocentesis Analizar el líquido sinovial (cristales, infección, células) Articulación hinchada de causa incierta o sospecha de artritis séptica

El médico de atención primaria puede solicitar la analítica y la radiografía inicial. Si los resultados sugieren una enfermedad reumática, te derivará al reumatólogo para completar el estudio. Para el dolor de rodilla de origen traumático, la derivación habitual es al traumatólogo.

Remedios y medidas con evidencia científica

Existen varias medidas que han demostrado eficacia en el manejo del dolor articular según las guías clínicas del American College of Rheumatology (ACR, 2019) y la European Alliance of Associations for Rheumatology (EULAR, 2023):

  • Ejercicio terapéutico: es la intervención con mayor nivel de evidencia para la artrosis de rodilla y cadera. La actividad física moderada (caminar, natación, bicicleta estática) reduce el dolor y mejora la funcionalidad. Un metaanálisis publicado en The Lancet (2023) demostró que el ejercicio es tan eficaz como los antiinflamatorios orales para la artrosis de rodilla.
  • Control de peso: cada kilogramo de peso perdido reduce la carga sobre la rodilla en aproximadamente 4 kg durante la marcha. Perder un 10% del peso corporal puede reducir el dolor de artrosis de rodilla hasta un 50%.
  • Frío y calor local: la aplicación de hielo (15-20 minutos) es útil en fases agudas con inflamación. El calor local (manta eléctrica, baños calientes) alivia la rigidez y el dolor crónico, especialmente la artralgia matutina.
  • Fisioterapia: los programas dirigidos por fisioterapeutas que incluyen fortalecimiento muscular, estiramientos y terapia manual tienen evidencia sólida de nivel A para el dolor de rodilla y cadera.
  • Antiinflamatorios tópicos: el diclofenaco en gel tópico tiene evidencia de eficacia para la artrosis de rodilla con menor riesgo de efectos secundarios gastrointestinales que los AINE orales.

Remedios sin evidencia suficiente: suplementos como la glucosamina y la condroitina han mostrado resultados inconsistentes en los estudios más rigurosos. La Guía NICE (National Institute for Health and Care Excellence) del Reino Unido no los recomienda para la artrosis. Del mismo modo, al igual que es importante distinguir entre síntomas de diferentes patologías respiratorias, conviene no confundir el dolor articular de origen mecánico con el de origen inflamatorio, ya que el tratamiento difiere considerablemente.

Preguntas frecuentes

¿El dolor de articulaciones puede estar causado por el estrés?

Sí. El estrés crónico aumenta los niveles de cortisol y citoquinas proinflamatorias, lo que puede intensificar la percepción del dolor articular y empeorar enfermedades como la artritis reumatoide o la fibromialgia. Estudios publicados en Annals of the Rheumatic Diseases confirman que la gestión del estrés reduce significativamente los brotes de dolor en pacientes reumáticos.

¿A qué edad es normal que empiecen a doler las rodillas?

El dolor de rodilla por desgaste articular (artrosis) suele aparecer a partir de los 45-50 años, aunque puede presentarse antes en personas con sobrepeso, antecedentes de lesiones deportivas o predisposición genética. Si el dolor aparece antes de los 40 años con inflamación, conviene descartar causas inflamatorias como la artritis reumatoide.

¿Es mejor el frío o el calor para el dolor articular?

Depende de la fase. En dolor agudo con inflamación visible (hinchazón, enrojecimiento), aplica frío durante 15-20 minutos varias veces al día. Para la rigidez crónica y la artralgia matutina sin signos inflamatorios agudos, el calor local resulta más efectivo para relajar la musculatura y mejorar la movilidad.

¿El dolor de cadera siempre significa artrosis?

No. El dolor de cadera tiene múltiples causas según la edad: bursitis trocantérea, tendinitis de los aductores, síndrome del piriforme, necrosis avascular o incluso dolor referido de la columna lumbar. Solo un diagnóstico médico con exploración y pruebas de imagen puede determinar la causa exacta. En mayores de 60 años, la artrosis es la causa más probable pero no la única.

¿Se puede prevenir el dolor articular con la alimentación?

Una dieta antiinflamatoria rica en ácidos grasos omega-3 (pescado azul, nueces), frutas, verduras y aceite de oliva virgen extra —base de la dieta mediterránea— ha demostrado en estudios del British Medical Journal (2021) una reducción moderada de los marcadores inflamatorios asociados al dolor en las articulaciones. Reducir el consumo de alcohol y carnes rojas es especialmente importante para prevenir brotes de gota.

Conclusión

El dolor articular es una dolencia muy común que tiene causas diferentes según la etapa de la vida. Desde los dolores de crecimiento en la infancia hasta la artrosis en la madurez, cada situación requiere un abordaje específico. Lo más importante es no ignorar las señales de alarma, mantener un estilo de vida activo y consultar con un profesional cuando el dolor persiste o limita tu día a día. Si te interesa seguir informándote sobre síntomas y salud, te invitamos a explorar más artículos en nuestro blog donde abordamos otras dolencias frecuentes con la misma rigurosidad.

Aviso importante: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y divulgativo. No sustituye en ningún caso la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional médico cualificado. Ante cualquier síntoma persistente o preocupante, acude siempre a tu médico de cabecera o especialista.

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