La gastritis es la inflamación de la mucosa que recubre el interior del estómago, y provoca síntomas como ardor, dolor en la parte alta del abdomen, náuseas y sensación de plenitud. Según la Organización Mundial de Gastroenterología, afecta a una proporción significativa de la población mundial, y su prevalencia varía según factores como la infección por Helicobacter pylori, el uso de antiinflamatorios y los hábitos alimentarios. Entender los síntomas de la gastritis, seguir una dieta adecuada y conocer las opciones de tratamiento permite controlar la enfermedad antes de que derive en complicaciones como úlceras o sangrado digestivo. Esta guía recoge lo que necesitas saber para identificarla, manejarla y saber cuándo pedir ayuda médica.
Qué es la gastritis y por qué se produce
La mucosa gástrica actúa como barrera protectora frente al ácido clorhídrico que el estómago produce para digerir alimentos. Cuando esa barrera se daña, el ácido ataca directamente el tejido y aparece la inflamación.
Las causas principales son:
- Infección por Helicobacter pylori: esta bacteria coloniza la mucosa gástrica y es responsable de la mayoría de gastritis crónicas. La OMS la clasificó como carcinógeno de tipo I en 1994.
- Uso prolongado de AINEs (ibuprofeno, naproxeno, aspirina): estos fármacos inhiben las prostaglandinas que protegen la mucosa.
- Consumo excesivo de alcohol: irrita y erosiona el revestimiento gástrico de forma directa.
- Estrés fisiológico grave: quemaduras extensas, cirugías mayores o enfermedades críticas pueden desencadenar gastritis aguda erosiva.
- Trastornos autoinmunes: el sistema inmunitario ataca las células parietales del estómago, afectando la producción de factor intrínseco y la absorción de vitamina B12.
- Reflujo biliar: la bilis procedente del duodeno irrita la mucosa gástrica, especialmente en pacientes con cirugía gástrica previa.
La gastritis puede ser aguda (aparición brusca, duración corta) o crónica (progresiva, mantenida durante meses o años). La forma crónica, si no se trata, puede evolucionar hacia atrofia gástrica y, en casos excepcionales, aumentar el riesgo de cáncer gástrico según datos del Instituto Nacional del Cáncer (NCI).
Síntomas de la gastritis: cómo reconocerla
No todas las gastritis dan síntomas. Muchas personas con inflamación gástrica confirmada por endoscopia no sienten molestias. Cuando aparecen, los signos más frecuentes son:
| Síntoma | Frecuencia | Gravedad |
|---|---|---|
| Dolor o ardor epigástrico (boca del estómago) | Muy frecuente | Leve a moderada |
| Náuseas y vómitos | Frecuente | Variable |
| Sensación de plenitud precoz | Frecuente | Leve |
| Hinchazón abdominal | Frecuente | Leve |
| Eructos frecuentes | Moderada | Leve |
| Pérdida de apetito | Moderada | Leve |
| Vómitos con sangre (hematemesis) | Poco frecuente | Alta — urgencia |
| Heces negras (melena) | Poco frecuente | Alta — urgencia |
El dolor típico empeora con el estómago vacío y puede mejorar temporalmente tras comer, aunque en algunos casos ocurre lo contrario. Si experimentas dolor abdominal fuerte y persistente, conviene descartar complicaciones como una úlcera perforada.
La gastritis comparte síntomas con la dispepsia funcional, el reflujo gastroesofágico y la úlcera péptica. Solo una endoscopia digestiva alta con biopsia permite un diagnóstico definitivo, según las guías de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG).
Dieta recomendada para la gastritis
La alimentación no cura la gastritis por sí sola, pero influye directamente en la intensidad de los síntomas y en la velocidad de recuperación de la mucosa. El objetivo es reducir la producción de ácido y evitar irritantes directos.
Alimentos recomendados
- Verduras cocidas o al vapor: zanahoria, calabacín, calabaza, patata. Aportan fibra suave sin irritar.
- Frutas no ácidas: plátano, manzana asada, pera madura. Evitar cítricos en fase aguda.
- Proteínas magras: pollo sin piel, pavo, pescado blanco (merluza, lenguado), huevo cocido.
- Cereales integrales: arroz, avena cocida, pan integral tostado.
- Lácteos desnatados o semidesnatados: yogur natural (los probióticos tipo Lactobacillus pueden ayudar a reducir la carga de H. pylori, según estudios publicados en World Journal of Gastroenterology).
- Infusiones suaves: manzanilla, jengibre en pequeñas cantidades.
Si además presentas síntomas como hinchazón y gases tras consumir lácteos, conviene descartar una intolerancia a la lactosa, que puede coexistir con la gastritis y empeorar las molestias digestivas.
Alimentos que debes limitar o evitar
- Picantes y especias fuertes: pimienta, guindilla, curry intenso.
- Frituras y alimentos muy grasos: ralentizan el vaciado gástrico y aumentan la producción ácida.
- Café y bebidas con cafeína: estimulan la secreción ácida. Si no puedes eliminarlo, tómalo con alimento y limita a una taza al día.
- Alcohol: irritante directo de la mucosa gástrica.
- Bebidas carbonatadas: aumentan la distensión gástrica.
- Chocolate y menta: relajan el esfínter esofágico inferior y pueden empeorar el reflujo asociado.
- Vinagre, tomate crudo, cítricos: acidifican el contenido gástrico.
Pautas generales de alimentación
- Realiza entre 4 y 5 comidas pequeñas al día en lugar de 2 o 3 copiosas.
- Mastica despacio. La digestión empieza en la boca.
- No te acuestes inmediatamente después de comer; espera al menos 2 horas.
- Cocina al vapor, horno, plancha o hervido. Evita sofritos y rebozados.
- Bebe agua fuera de las comidas principales para no diluir los jugos gástricos en exceso.
El manejo dietético de la gastritis complementa el tratamiento farmacológico, pero no lo sustituye. La combinación de ambos mejora significativamente el pronóstico.
Tratamiento médico de la gastritis
El tratamiento depende de la causa subyacente. Un diagnóstico preciso —con test de H. pylori y, si procede, endoscopia— es el primer paso para elegir la terapia adecuada.
Tratamiento farmacológico
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, pantoprazol. Reducen la producción de ácido de forma potente. Son el pilar del tratamiento según las guías de la AEG y el American College of Gastroenterology. Se prescriben habitualmente durante 4 a 8 semanas.
- Antiácidos (hidróxido de aluminio y magnesio): alivio rápido pero temporal. Útiles como rescate, no como tratamiento de fondo.
- Antagonistas H2: famotidina, ranitidina (retirada del mercado en 2020 por contaminación con NDMA). Menos potentes que los IBP pero con menos efectos adversos a largo plazo.
- Sucralfato: forma una capa protectora sobre la mucosa dañada. Se usa en gastritis erosiva.
- Terapia erradicadora de H. pylori: la pauta más habitual en España es la cuádruple terapia con IBP, bismuto, tetraciclina y metronidazol durante 10 días, o la triple terapia con IBP, amoxicilina y claritromicina durante 14 días, según el IV Consenso Español sobre H. pylori (2022).
Medidas no farmacológicas
- Suspender o reducir AINEs: si necesitas analgesia crónica, tu médico puede valorar alternativas como paracetamol o inhibidores COX-2 con gastroprotección.
- Gestión del estrés: la relación entre estrés psicológico y gastritis tiene base fisiológica. El cortisol altera la producción de moco protector. Técnicas como la respiración diafragmática o la actividad física moderada contribuyen al control de síntomas.
- Dejar de fumar: el tabaco aumenta la secreción ácida, reduce el flujo sanguíneo a la mucosa y dificulta la cicatrización.
La duración del tratamiento varía. Una gastritis aguda leve puede resolverse en días con dieta y antiácidos. Una gastritis crónica por H. pylori requiere erradicación completa y seguimiento posterior para confirmar que la bacteria se ha eliminado (test del aliento con urea marcada, al menos 4 semanas después de finalizar el tratamiento).
El estrés crónico, además de afectar al estómago, se manifiesta frecuentemente como contracturas musculares en la espalda, creando un círculo de malestar que conviene abordar de forma integral.
Cuándo acudir al médico: señales de alarma
La mayoría de gastritis responden bien al tratamiento y no generan complicaciones graves. Sin embargo, hay situaciones que exigen atención médica inmediata:
- Vómitos con sangre roja o aspecto de posos de café: indica sangrado digestivo activo.
- Heces negras, alquitranadas y malolientes (melena): sangre digerida procedente del tracto digestivo alto.
- Dolor abdominal intenso y súbito: puede indicar perforación de úlcera, una emergencia quirúrgica.
- Pérdida de peso no intencionada: si pierdes peso sin motivo aparente junto con molestias digestivas, tu médico debe descartar causas graves. Puedes ampliar información en este artículo sobre pérdida de peso involuntaria.
- Dificultad para tragar (disfagia) o dolor al tragar.
- Anemia ferropénica sin causa clara: puede indicar sangrado crónico oculto.
- Síntomas que persisten más de 2 semanas a pesar de tratamiento con IBP y dieta.
La AEG recomienda endoscopia a todo paciente mayor de 55 años con síntomas dispépticos de nueva aparición, y a cualquier edad si hay señales de alarma. No pospongas la consulta: un diagnóstico precoz cambia radicalmente el pronóstico.
Preguntas frecuentes
¿La gastritis se cura o es crónica para siempre?
Depende de la causa. La gastritis aguda por AINEs o alcohol se resuelve completamente al retirar el agente causal y tratar con protectores gástricos. La gastritis crónica por H. pylori se cura tras una erradicación exitosa de la bacteria, confirmada con test del aliento. La gastritis autoinmune no tiene cura, pero se controla con seguimiento y suplementación de vitamina B12.
¿Puedo tomar omeprazol por mi cuenta si tengo ardor?
El omeprazol es un medicamento seguro a corto plazo, pero no debe tomarse de forma indefinida sin supervisión médica. El uso prolongado (más de 8 semanas sin indicación clara) se ha asociado con déficit de magnesio, mayor riesgo de infecciones intestinales por Clostridioides difficile y reducción de la absorción de calcio, según la FDA. Si necesitas tomarlo de forma recurrente, consulta con tu médico para investigar la causa del ardor.
¿El estrés puede causar gastritis?
El estrés psicológico cotidiano no causa gastritis por sí solo, pero sí empeora los síntomas al alterar la motilidad gástrica y la producción de moco protector. La gastritis por estrés en sentido estricto (gastritis erosiva de estrés) aparece en contextos de enfermedad crítica: pacientes en UCI, grandes quemados o politraumatizados.
¿Qué diferencia hay entre gastritis y úlcera de estómago?
La gastritis es una inflamación superficial de la mucosa. La úlcera es una lesión más profunda que atraviesa la capa mucosa y puede llegar a la muscular. Comparten causas (AINEs, H. pylori) y síntomas, pero la úlcera tiene mayor riesgo de sangrado y perforación. Solo la endoscopia con biopsia las diferencia con certeza.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo gastritis?
Sí, la actividad física moderada (caminar, nadar, yoga) favorece la motilidad digestiva y reduce el estrés. Evita ejercicio de alta intensidad o impacto justo después de comer, ya que puede empeorar el reflujo. Si entrenas con frecuencia, ten en cuenta que el uso habitual de ibuprofeno para dolores musculares es una causa frecuente de gastritis en deportistas.
El siguiente paso
Pide cita con tu médico de cabecera y solicita un test de detección de Helicobacter pylori (test del aliento con urea o test de antígeno en heces). Es una prueba rápida, no invasiva y cubierta por la Seguridad Social en España. Conocer si tienes esta infección determina por completo el enfoque del tratamiento y puede resolver la gastritis de forma definitiva. Mientras tanto, aplica las pautas dietéticas de esta guía y evita la automedicación con antiinflamatorios.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier síntoma persistente o señal de alarma, acude a tu médico. Contenido elaborado por el equipo editorial de Piqture Group (piqture.cat) con fuentes de la OMS, Mayo Clinic, MedlinePlus y la Asociación Española de Gastroenterología.


